martes, 13 de abril de 2021

Los expertos advierten de que debemos extremar la precaución sobre las grietas más gruesas, profundas y que además crezcan Un 99% de los edificios padece grietas y fisuras en sus fachadas

 

Los expertos advierten de que debemos extremar la precaución sobre las grietas más gruesas, profundas y que además crezcan. 

Un 99% de los edificios padece grietas y fisuras en sus fachadas, ¿cuánto deben preocuparnos?

Un 99% de los edificios padece grietas y fisuras en sus fachadas, un problema que afecta a su envejecimiento prematuro y que puede causar problemas más graves relacionados con la filtración de humedades o la pérdida innecesaria de energía, según datos de Oficinas de control técnico de la edificación en España. Estas deficiencias además de ser en muchos casos , daños extructurales, inciden en la salud del edificio, en el confort y en la prestación de las viviendas.  

Teniendo en cuenta que el parque inmobiliario español envejece a un ritmo del 3,3% anual, que más del 80% de los edificios tiene más de 18 años y casi la mitad supera los 40 años de antigüedad -según datos de Tinsa-, la aparición de fisuras o grietas es uno de los problemas más habituales y que más preocupa, pues prácticamente la totalidad de edificios las padece. Más aún, si estas grietas afectan a la fachada, la parte más visible y expuesta al exterior.

La tipología de estas fisuras es diversa y está causada por diferentes problemas, pero todas ellas afectan a la salubridad del edificio, pues son vías de entrada de humedad que pueden penetrar en el interior de las viviendas provocando pérdidas energéticas desagradables, incrementos en el gasto de la factura o incluso problemas más graves en la estructura.

Sin embargo, aunque siempre requerirán de un análisis experto previo para determinar su causa y establecer el procedimiento más adecuado para su reparación, los expertos advierten de que debemos extremar la precaución sobre las grietas más gruesas, profundas y no estabilizadas, es decir las que además crezcan sobre la superficie.

Fisuras, de más a menos peligrosas

En esta línea, PLP  ha clasificado por orden de peligrosidad o de mayor relevancia, las fisuras que pueden aparecer en las fachadas de nuestros edificios, siendo las estructurales -las que surgen de forma vertical, horizontal o dibujando estrías – las más comprometidas por ser profundas y atravesar diferentes capas de las que se compone el muro del edificio. Estas pueden deberse a movimientos en la estructura (obras, tráfico, movimiento del terreno, terremotos…) En estos casos, siempre deberán ser diagnosticadas por un técnico y verificar si están estabilizadas o no antes de su correcta reparación.

En un segundo nivel se situarían las que se producen debido a la dilatación de los diferentes materiales que componen una edificación por los cambios de humedad y temperatura. Estas pueden aparecer de manera oblicua en huecos de puertas y ventanas, así como también de manera longitudinal o vertical en los vértices de encuentros de columnas.

Finalmente, encontraríamos las fisuras más superficiales, de retracción o cuarteamiento, las que solo afectan al revestimiento y que pueden estar causadas por temperaturas elevadas durante su aplicación o problemas de adherencia al muro, que en ese deberán también repararse para hacerlo más estable.

Adiós a las preocupaciones

Precisamente, para acabar con las fisuras, existen diferentes soluciones que, entre otras cosas, pueden incluir la posibilidad de picar la fachada o la instalación de un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) para evitar las pérdidas energéticas.

No obstante, si no es necesario mejorar la capacidad aislante del edificio, también existen sistemas integrales más sencillos que, además de reparar las fisuras, protegen y aportan una renovada imagen al inmueble. Todo ello en apenas unos días y sin necesidad de incurrir en gastos asociados a la retirada de escombros, pues tampoco requieren picar la fachada.

 Todas las fisuras y grietas en mayor o menor medida son peligrosas por la penetración de humedad al interior y por las perdidas energéticas que producen. No obstante, hay que considerar que existen soluciones integrales y sostenibles que devuelven a las fachadas de nuestros edificios un aspecto saludable. Así, consiguen detener su envejecimiento y prolongar su vida útil, además de darles un lavado de imagen que también afectará a su revalorización”. 

En estas actuaciones, además de estabilizar, solucionar el problema, dotar al edificio de mejor confort energético, de cobrar un aspecto más saludable y revalorizar el edificio o la vivienda, existen ayudas y subvenciones muy cuantiosas para llevar a cabo acciones rehabilitadoras en fachadas, laterales y cubiertas.  






viernes, 12 de marzo de 2021

Rehabilitar en 2016 rehabilitar en 2021

 

No llega la tan estudiada rehabilitación, ¡no arranca!. Siga leyendo y a lo mejor seremos parte del arranque...

"Se escribía esté artículo en el año 2016. Hoy en plena Covid_19, las webinar y jornadas, talleres, charlas y otras producciones,  entorno a la rehabilitación, la sostenibilidad y , a un nuevo enfoque ( que ya venía ) para encarar la era pots-covit_19 desde la arquitectura y la edificación, son infinitas y muestran un sorprendente  muestrario de lo que viene entorno  a la rehabilitación energética de viviendas, autoconsumo para viviendas. Acciones y más acciones que terminan en el escenario mayor dentro de otra disciplina, el urbanismo dentro de la ciudad que todo lo contiene y tiene: sí la arquitectura es un lenguaje entre el espacio y la materia ( la forma y la construcción ) la covid-19 es la corriente continua acelerada , de los procesos que venían asomando por imperativos y necesidad, arreados con potencia para desatar una ola de acciones rehabilitadoras en nuestro territorio urbano español, dentro de un contexto de pandemia y cambio climático  . "

Vaya por delante que el siguiente artículo, está escrito en el año 2016, pero no está caducado. Y no sirve. 

Adelante: 

La idea de qué es el futuro subyace en muchas de las medidas legislativas adoptadas en los últimos tiempos, a nivel Estatal, autonómico y en muchas ordenanzas locales que se influencian por estas últimas o movidas por la concienciación local de que los ayuntamientos son, en principio, los principales actores del cambio de modelo económico y del estallido de la Rehabilitación energética de las viviendas. 

Pero la verdad es que no termina de arrancar la rehabilitación de edificios, casas y otros elementos urbanísticos de la ciudad que habitamos, y nos estamos perdiendo la posibilidad real de generar empleo y economía local, pudiendo incluso introducir otras variables sostenibles y limpias que junto a la Rehabilitación generaría un modelo avanzado de futuro.

Veamos algunas medidas

El plan Estatal, 2013-2016, que estimula la Rehabilitación por medio de subvenciones, la Ley 8/2013 de 26 de Junio de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas que recoge una serie de medidas sustantivas, la resolución de 28 de abril de 2015, del Instituto para la diversificación y el ahorro de la Energía, por la que se convocan ayudas para la rehabilitación energética de edificios existentes, las líneas de préstamos a empresas por el ICO, que prevé dar préstamos para la rehabilitación de vivienda, las distintas deducciones fiscales de las diferentes comunidades autónomas, (sólo algunas), y entre tanto, la infinidad de hojas de rutas para una nueva visión de País en materia de vivienda y política de vivienda, que hacen un especial énfasis en la rehabilitación y sobre todo y bajo el paraguas de las Smart cities, dan prioridad avanzada a la sostenibilidad y a las economías bajas en carbono, cuando no, y dependiendo del eje emisor, una economía ecológica y sin carbono…

Las Agendas Europeas llenas de directivas de desarrollo sostenible, aunadas con el documento base de la ONU sobre el desarrollo sostenible del milenio, no hacen sino advertir de la necesidad del cambio de modelo económico dando prioridad a la sostenibilidad en un mundo en crisis ambiental, por no nombrar las otras crisis . No quiero olvidar a los grupos políticos que en sus campañas y recampañas electorales han apoyado la rehabilitación como futuro del sector de la construcción, aportando la claridad de que el parque edificatorio actual está obsoleto, de que se generaría  (vuelvo a recalcarlo) empleo, generaría un retorno de la inversión pública y lo más importante si cabe, mejoraría la calidad de vida de los ciudadanos y usuarios de la viviendas y se acabaría con la pobreza energética que hoy afecta a millones de hogares Españoles según estudio de  ACA. Con todo ello y de sobra conocido, podríamos a portar nuestra visión a una realidad que también afecta al cambio climático, con lo que la reducción de emisiones de efecto invernadero se reduciría con la rehabilitación energética, cumpliríamos nuestros compromisos medioambientales…Todo un reto actual.

Pero entonces, ¿que está pasando con la Rehabilitación? ¿por qué no arranca la Rehabilitación? 

A mí juicio existen varios factores determinantes: La necesidad de poner a disposición de la rehabilitación equipos multidisciplinares que proporcionen a las comunidades de propietarios, principales sujetos de la rehabilitación edificatoria, un apoyo integral en la gestión, apoyo que pasa por la confección del proyecto técnico, la gestión de licencias, la solicitud de subvenciones y el aprovechamiento de las deducciones fiscales, y que por otra parte se conciencie de las ventajas de las mejoras en las viviendas, siendo una prioridad de los ayuntamientos, por medio de estos equipos multidisciplinares o por la creación de oficinas locales de la rehabilitación y energía desde la perspectiva de la lucha por el empleo digno, la lucha por el cambio climático y la pobreza energética. Ejes de acción que nos llevarían a posicionarnos en el camino de una ciudad amable y  habitable (términos que considero más sustantivos que la ciudad inteligente o las smart cities ).

La obtención de financiación necesaria, con préstamos blandos, que hoy en día no existen, y que la banca no lo tiene en sus prioridades y que podría revitalizar el modelo, diseñando unos préstamos acorde a la crisis económica actual. Conclusión: que haya voluntad pública y privada de financiar los proyectos de rehabilitación desde la base social del asunto que nos concierne a todos y todas los habitantes de nuestras ciudades.

Podría extenderme más, pero no lo haré, a falta de decir que las ayudas públicas existentes como elemento generador de ánimo  rehabilitador, son ineficientes, la información para con la ciudadanía es ineficiente, desde lo local a lo autonómico…que las deducciones fiscales no son suficientes o son inexistentes, que éstas deducciones fiscales si las hubieran podrían ser créditos fiscales a favor de sus beneficiarios, que las ayudas o subvenciones tendrían que ser prepagables, la bajada de impuestos en licencias locales para acometer este tipo de actuaciones sería algo lógico, la bonificación en el Impuestos de bienes inmuebles por rehabilitar energéticamente un edificio conllevaría un premio de la administración local por sustentabilidad (está bien premiar y no siempre sancionar), la aportación de tecnología para la implantación de energías renovables tendría que expandirse más allá de los proyectos pilotos existentes en la actualidad, la aceptación política de gobierno del autoconsumo desmantelando el Real Decreto de Autoconsumo que podría ser modificado sí hay cambio de gobierno, y sí no lo hay presionar para que sea un deber-derecho al autoconsumo. Porque lo que está claro, es que todas las medidas para ser más sostenibles pasan por poder generar electricidad a través del sol (en otro momento me centraré en este asunto del Autoconsumo).

Soy consciente de que la puesta en práctica de estas ideas no son  fáciles pero lo que no es opción es no hacer nada, rendirse e ir contra natura. A nivel de ciudadano debo de sentir el cambio, de concienciarme, de hablar de la rehabilitación energética, de acabar con la pobreza energética, de poder ayudar al medio ambiente mediante la acción rehabilitadora de un hogar, de una vivienda. Las empresas del sector deben ser el motor del cambio, junto a la administración y la ciudadanía, luchando a la vez con el intrusismo generalizado en el sector de la construcción de malos profesionales y promover una cultura de la rehabilitación entre los usuarios, ciudadanos individuos, alcaldes por el cambio, vecinos por el cambio, etcétera.

Este escrito pueden tomarlo como deseen, como carta abierta a los responsables de urbanismo de Gobiernos centrales, municipales y autonómicos, a consejos y colegios de administradores de fincas, a bancos, a las personas en general que desean que sus ciudades sean más habitables, empezando por sus hogares…

Tomen el escrito como suyo, abierto, vivo y desde luego como apuesta de que deseamos una ciudad amable, que genere empleo, economía local, reverdezca nuestros espacios, porque lo medioambiental, no es sólo un bosque, un árbol, son nuestras ciudades y nuestros hogares para habitarlas con los bosques cercanos, con el saber del campo, nuestros vinos, todo forma parte de nuestra biosfera, una ciudad habitable que a la postre sirva de laboratorio social y económico, donde la dependencia de hidrocarburos se vaya reduciendo, donde la gente se conozca mejor e impere la solidaridad, la participación real de la gente en política, de la cosa pública, recuperando también el patrimonio agrícola y nuestros saberes como comunidad, enseñando a los más pequeños lo importante, lo verdadero, siendo conscientes del significado verdadero de la palabra sostenibilidad; hacer para que las generaciones futuras puedan habitar este planeta. La revolución deberá ser integral o no será. 


Os dejamos un enlace de actualización a 2021 

Guía práctica para la gestión de ayudas a la rehabilitación energética de edificios  

El objetivo de esta guía es optimizar los fondos del Programa de Rehabilitación Energética de Edificios (PREE) para que el mayor número de familias se beneficie de ellos ante el desafío climático que afronta nuestro país para adaptar buena parte de su parque residencial, que ha quedado obsoleto, y alcanzar la neutralidad de las emisiones de la Comisión en 2050, de acuerdo con las directrices de la Europea. 



LO que es gratis y la cultura del es gratis...

 

Presupuestos igual a gratis y sin compromiso: ahora en la red hay plataformas que te inducen a pedir precios hasta de “cortinas y cambiar el agua al canario”, comentarios atroces, creativos y hasta solicitudes de precio para cambiar un tornillo. 


Disponemos de capacidad para presupuestar en entornos atomizados, en entornos de obra pública por concurso de hasta 3.500.000 euros y desde 1.000 euros en adelante.  Ahora bien no tenemos la capacidad de trabajar con perdidas sistemáticamente...

A pesar de la práctica habitual de muchas empresas de la construcción cuando realizan trabajos a la administración previo concurso público por subasta a el mejor precio. Sería de estudio la forma en que llegan las diferentes empresas a construir por ejemplo un colegio. Con pérdidas  y deuda. Y YA ESTAMOS CON LA DEUDA.

Pero vamos al grano

Los presupuestos que solicitamos podrían verse como algo más que un papel que me dan…Y contener la dignidad el trabajo, el esfuerzo y el capital humano que hay detrás.

A veces, resulta, que los presupuestos pierden calidad y contenido real. Esto es debido a la mala comunicación entre arquitectos, constructores y clientes finales. Un presupuesto puede dar mucha información, y esta información se consigue por un trabajo de personas cualificadas. Resulta que el mundo del presupuesto  por lo menos en España está desvalorado. En el mundo del presupuesto  no existen reglas armonizadas en la forma, si en el fondo. Y por este motivo la tarea de presupuestar una obra, una reforma,  con otra particularidad, ya sea de grado bajo, medio alto, se revela como una acción llena de frustraciones  y de costes para la estructura de una empresa. Recientemente un cliente potencial, solicitó a 10 empresas la custodia de sus datos, con el fin de poder optar a la construcción de una casa rural. La cosa no quedó ahí. Tras elegir a la empresa constructora, el dueño versus arquitecto siguió pidiendo presupuestos para comprobar desviaciones. Un bucle de causa y efecto, que se lleva haciendo desde siempre y por consiguiente demuestra la poca voluntad de armonizar la hoja de pedidos de servicios que una empresa de la construcción y afines va a realizar para un posible trabajo futuro. Sabiendo de ante mano, que no es lo mismo presupuestar unas cortinas, que una obra completa de una casa rural, por ejemplo. Pero tristemente, volvemos a equiparar los distintos mundos del presupuesto. UNA PÁGINA, vale igual que cincuenta, y aquí no se pude equiparar la síntesis.

Aquello que se valora tiene una filosofía  de modelo, precios, mediciones, costes directos,  indirectos, costes de mano de obra...i Una cosa es presupuestar un trabajo menor y otra cosa es presupuestar un trabajo mayor! , como por ejemplo la futura construcción de una casa. Esta casa futura tendrá unos documentos que muchas veces, en cuanto al precio de las partidas para ejecutar, no se corresponden con la realidad, no son datos fiables (estamos  hablando de los precios). Presupuestar no sólo es poner un precio básico, es tener en cuenta muchas variables como por ejemplo ,si lo que se presupuesta está acorde con lo que el cliente final quiere, o con lo que el cliente final no quiere, es decir, a veces el cliente final no tiene la información que debiera de tener . Y por otro lado, si lo que se presupuesta es por ejemplo sostenible, duradero y económico, y eficaz. Muchas veces los arquitectos trabajan con materiales sobradamente eficaces, pero otras veces están desvirtuando las partidas: entonces aquí hay que presupuestar y asesorar... Está claro que la atomización en el mercado, sumado a la práctica totalidad de entregar presupuestos sin pedir a cambio al menos una suma de dinero simbólica, desvalora social y profesionalmente el mundo del presupuesto , el dato pierde su sentido, pues no se tiene en cuenta el trabajo o la producción de los datos bajo la tutela de personas . Sí es cierto, que  existen bases de datos, pero estás en la mayoría de la veces están descompensadas, por arriba o por abajo , su valor no es el valor real del mercado, que como todos y todas sabemos, hoy por hoy está desvalorizado, perdiendo valor sobre todo la mano de obra, la ejecución de los trabajos, los salarios, no  ocurriendo esto en la fase de gastos por impuestos, tasas, gravámenes, seguridad social, fondo de garantía social, y otro sin fin de impuestos con los que nos enfrentamos diariamente ( la seguridad social  del régimen general ha subido un 40% del año 2011 a hoy, por poner un ejemplo, y la mano de obra por administración se mantiene congelada desde el año 2005) .

El data de los presupuestos abierto o cerrado, detallada, pormenorizada, diseñada , eco diseñada, incluso la más avanzada, está en manos de un mercado que no regula el dato, y  deja como práctica y habitualidad la entrega de un presupuesto en sus mil formas, sin coste para el interesado y con muchos costes estructurales para la empresa constructora o rehabilitadora. Este es el precio que se tiene que pagar por un mercado que no distingue entre la libre competencia y la desregulación total y artesanal de un sector atomizado y de unos clientes ávidos por poseer presupuestos, más de los que podrían pedir por ejemplo una pareja de jóvenes en el mercado de Miami, dónde cada presupuesto dependiendo del grado de implicación y de complejidad tiene un precio. Es normal que la pareja como mucho pida tres presupuestos. (estoy hablando del mercado de Miami) . 

En fin, que si la cosa se pone favorable, puedes alcanzar algún proyecto. Eso en el mejor de los casos, en el peor, la suma de coste generales para la empresa, o eso o realizar trabajos por debajo del precio. Crear deuda, trabajar para no cerrar y volver a interpretar este modelo económico donde el beneficio ya no existe ni siquiera para soportar gastos estructurales que a la postre son una garantía para el cliente.  Mientras  la regla básica del capitalismo está alcanzando un pico de beneficio en el contexto mundial, en nuestro contexto, la regla es tener actividad desde la perdida. Paradojas.

A la suma de lo expuesto, está Internet, con empresas que proclaman a grito vivo lo de presupuestos gratis, sin compromiso, tres presupuestos gratis, consulte como cambiar de agua a el canario… canalizando el ya sobradamente desregulador mundo del presupuesto en la construcción. Pero este es otro tema.  Partimos que un presupuesto genérico y con poca información puede ofrecerse gratuitamente, pues no vamos a cambiar radicalmente las normas populares y del sector, pero de ahí a soportar 60 páginas de precios, es otra canción. 




miércoles, 8 de julio de 2020

LA EVOLUCIÓN DE LOS BAÑOS. HISTORIA





La evolución de los baños: Lecciones históricas para aspirar a un futuro con espacios seguros e inclusivos

 

 

Avanzar significa también mirar hacia atrás. Cumplir la misión de crear baños seguros e inclusivos que satisfagan las necesidades de un rango diverso de personas de diferentes edades, géneros, religiones y capacidades requiere de una perspectiva amplia. Para poder entender cómo llegamos al “punto muerto” en el que nos encontramos hoy respecto al debate sobre el diseño de estos espacios, debemos considerar que los baños fueron y son proyectados dentro de un contexto social e histórico particular.
La historia es una herramienta crucial, un testimonio constante de las prácticas evolucionan y de que el futuro puede ser diferente al presente. La creación de espacios públicos que fomenten la diversidad y la inclusión depende de que primero se identifiquen y luego se superen las fuerzas históricas e ideológicas profundamente arraigadas que han dado forma a los espacios que habitamos diariamente. Debemos comprender que la arquitectura es una disciplina inherentemente prescriptiva y prospectiva: creamos planos de espacios que habitaremos en el futuro. Si queremos imaginarnos un porvenir alternativo, la historia es un punto de partida crucial.
Hay una vasta literatura dedicada a la historia de los baños que nos permite comprender la evolución que estos espacios han sufrido a lo largo del tiempo -principalmente desde una perspectiva angloamericana-. Una amplia gama de autores de diversos campos como son la historia de la arquitectura o el psicoanálisis han explorado este rico territorio desde una variedad de perspectivas: teóricas, sociales, económicas y tecnológicas –accede a la bibliografía recomendada por Salled! a través del siguiente enlace-. Este texto no busca ser un relato descriptivo y desapasionado o un mero compendio de información, sino que más bien busca problematizar las ideas que actualmente tenemos sobre los baños, sintetizando algunos aspectos históricos destacados para desestabilizar las maneras de comprender este espacio cotidiano -el baño segregado por sexos- cuyo diseño suele “darse por sentado”, considerándose universal e inevitable. Mi objetivo es disipar la suposición predominante de que el diseño de los baños está moldeado por la función, tal como lo dictan los parámetros biológicos y tecnológicos. Espero demostrar que la historia del diseño es culturalmente relativa, una narrativa compleja que toma en consideración una serie interconectada de fuerzas políticas, económicas y tecnológicas que son impulsadas por las cambiantes concepciones culturales sobre la naturaleza de la salud y la higiene, la privacidad y el decoro, los ricos y los pobres, el sexo, la raza y el género.
La estructura de este resumen refleja una clara bifurcación en la historia de la arquitectura de los baños: hasta el siglo XIX, el lavado y la eliminación de desechos estaban separados espacialmente hasta el advenimiento de los sistemas de suministro de agua que hicieron posible las alcantarillas subterráneas a finales del siglo XIX. Por lo tanto, esta narración se divide en tres secciones. Las dos primeras se presentan como cronologías paralelas de los espacios que albergaban, por un lado, las actividades de limpieza corporal y por el otro, la eliminación de desechos. La tercera sección, dedicada al diseño de los baños de los siglos XIX y XX, discute cómo estas dos prácticas de baño se consolidaron por primera vez en una sola habitación. Esta unión definición la configuración que actualmente conocemos. -Nótese que esta cronología de las prácticas de baño está centrada en Occidente y no tiene en cuenta la acomodación espacial de las prácticas de baño no occidentales. -

Parte 1: Limpieza

La antigüedad y la Edad Media

A lo largo de la historia de la humanidad el lavado y la limpieza corporal, una práctica que hoy en día asociamos directamente con la higiene, ha comenzado a “pasar de moda”.Los historiadores describen cómo desde el Imperio Romano hasta la Edad Media, hombres y mujeres se lavaban en baños comunales. Abiertos desde la hora del almuerzo hasta el atardecer, los baños romanos, como las Termas de Caracalla y Diocleciano en Roma, fueron hazañas de la ingeniería arquitectónica famosas por sus amplias bóvedas de cañón y sus monumentales cúpulas revestidas de suntuosos mármoles y mosaicos y alimentadas por el agua suministrada por acueductos. Construidas y dirigidas por el Estado, eran un destino diario común para todas las clases de hombres y mujeres romanos donde bañarse y socializar. Estos edificios multiusos no sólo incorporaban una variedad de piscinas frías, tibias y calientes, sino también servicios como tiendas, gimnasios y bibliotecas. Algunos podían acomodar a más de 8.000 personas a la vez.





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Pintura de las Termas de Caracalla (1899). Image © Lawrence Alma -Tadema [Wikimedia] Bajo dominio público
Pintura de las Termas de Caracalla (1899). Image © Lawrence Alma -Tadema [Wikimedia] Bajo dominio público.
 
Los baños eran mixtos: Si bien algunos baños termales públicos de la república tenían instalaciones separadas para hombres y mujeres, otros establecimientos muy respetables acomodaban baños mixtos nudistas -una práctica común en Marcial, Juvenal, Plinio y Quintiliano-. Mientras los académicos defendían la prevalencia de los baños compartidos, algunos emperadores, como Adriano, se oponían, lo que indica que esta práctica era generalizada, una cuestión de elección personal que variaba entre las personas, la región y el establecimiento
Durante la Edad Media, la Iglesia reconoció la limpieza y la higiene como virtudes cristianas. Los reyes, caballeros y la aristocracia disfrutaban en sus casas de rituales de lavado con aguas perfumadas en bañeras de madera cubiertas con telas de lino para evitar las astillas. Los plebeyos, en cambio, utilizaban los recintos públicos y mixtos de baño, donde hombres y mujeres se higienizaban en bañeras comunales, a menudo perfumadas con hierbas y especias y cubiertas con telas para retener el vapor. En algunos lugares, los clientes incluso cenaban, apoyando los alimentos en tablas puestas transversalmente sobre las bañeras.

El Renacimiento y la Ilustración

Pero durante casi 200 años, desde 1500-1750, durante el Renacimiento y la Reforma Protestante, hubo una suspensión parcial de estas actividades comunes de limpieza corporal. El declive fue producto de dos factores: cuestiones morales y las concepciones pre-científicas sobre el contagio de enfermedades. Los baños termales se ganaron una mala reputación y fueron cerrados. La gente creía que enfermedades como la sífilis se propagaban por el agua contaminada y a través del aire maloliente que emanaban los lugares con malas condiciones sanitarias, los espacios hacinados y la ropa sucia. Según la sabiduría popular del momento, el lavado aceleraba los procesos de contagio, permitiendo que las enfermedades contenidas en el agua y el aire penetraran en los poros y orificios humanos. Como consecuencia, los baños públicos se cerraron y el lavado comenzó a practicarse en privado. Para no sumergir sus cuerpos en agua peligrosa, el lavado personal frecuente fue reemplazado por la ropa lavada, entonces la apariencia se volvió más importante que la higiene. Los manuales médicos incluso aconsejaban a la gente lavar sólo las partes del cuerpo que eran visibles para el público -cara, cuello y manos- y enmascarar los olores corporales ofensivos con perfume. Los cuellos y puños de lino blanco sin manchas eran un signo visible de riqueza y estatus social.



Mujer secándose después del baño , c.1885 de la serie "Woman in a Tub". Image © Scan by NYPL [Wikimedia] Bajo dominio público
Mujer secándose después del baño , c.1885 de la serie "Woman in a Tub". Image © Scan by NYPL [Wikimedia] Bajo dominio público

El Siglo XIX

A mediados del siglo XIX, los valores de la era victoriana y los avances en la ciencia médica llevaron a una reivindicación de la limpieza corporal en Gran Bretaña y Norteamérica. Allí la clase media desarrolló una ideología de la limpieza que equiparaba la higiene personal con la pureza, la moralidad y la respetabilidad cristianas. Dos médicos influyentes, el Dr. James Currie y Sir John Floyer, sostenían que el baño frecuente era terapéutico. Sus propiedades curativas llevaron a la apertura de baños árabes (hammam), una moda inspirada en el orientalismo con elementos de diseño "exóticos".


Baño turco (hammam) Grabado por M.J. Starling después de T. Allom. (Wellcome Library, London). Image © Wellcome Images [Wikimedia] Bajo licencia CC BY 4.0
Baño turco (hammam) Grabado por M.J. Starling después de T. Allom. (Wellcome Library, London). Image © Wellcome Images [Wikimedia] Bajo licencia CC BY 4.0
Al mismo tiempo, la ciencia médica descubrió que enfermedades como el cólera se propagaban a través del agua contaminada: esto motivó a los municipios a invertir en la construcción de sistemas de saneamiento urbano e interesarse en la salud pública. Al mismo tiempo, una nueva industria diseñó los primeros accesorios de baño para las clases medias. Con la confluencia de estas fuerzas culturales, tecnológicas y económicas, la reputación del baño cambió: se redimió como una práctica saludable, ahora llevada a cabo en casas privadas por las clases altas y medias.
Antes de la llegada del agua de baño con cañerías en la década de 1860, los ricos dependían de los sirvientes para llevar pesados cubos de agua caliente desde los sótanos hasta los dormitorios para llenar y vaciar jarras, cuencos y orinales de porcelana. Pero a finales de siglo, los baños privados con agua caliente se hicieron cada vez más comunes en los hogares de clase media americana y británica. El olor corporal, un signo de división de clases, podía ser superado; todos tenían derecho a oler como un aristócrata bien cuidado.

Parte 2: Eliminación

En su libro "History of Shit", Dominque Laport describe cómo desde la antigüedad hasta la Edad Media, los excrementos humanos eran considerados sucios y de mal olor pero no provocaban los intensos sentimientos de vergüenza y asco que provocan hoy en día. Aunque el acceso a la gestión de residuos era una función de privilegio de clase, sin importar la posición social de cada uno, entrar en contacto con la orina y las heces era una parte inevitable de la vida cotidiana.

La Antigüedad y la Edad Media

Los sistemas de alcantarillado como la Cloaca Máxima en Roma eran maravillas de la ingeniería que arrojaban los residuos de las casas privadas de los ricos y las letrinas de la planta baja de algunos edificios de apartamentos a través de un canal central hacia el sistema principal de alcantarillado y hacia un río o arroyo cercano. Sin embargo, la mayoría de la gente usualmente arrojaba estos residuos a la calle -y los peatones debían esquivarlos-. La Ley Dejecti Effusive pagó daños a las personas heridas durante los incidentes cotidianos.
Los romanos de todas las edades defecaban en letrinas comunales que muchos arqueólogos creen que eran mixtas. Situadas en los centros urbanos, las letrinas eran instalaciones arquitectónicamente distintivas, a menudo diseñadas junto a jardines que albergaban de cuatro a cincuenta personas, haciendo de la defecación una actividad social. Las letrinas eran grandes habitaciones rectangulares, cubiertas pero abiertas en el centro para la ventilación y revestidas en su perímetro con bancos continuos de madera o piedra con aberturas en forma de cerradura. El agua fluía en canales bajo los asientos, transportando los residuos al sistema de alcantarillado municipal. Después de eliminarlos, los romanos se limpiaban a sí mismos usando una esponja de mar compartida embebida en vinagre. Algunas letrinas estaban elaboradamente decoradas con revestimientos de mármol, mosaicos y frescos.



Dibujo de letrinas comunales en uso. Image © Carole Raddato [Flickr] Bajo licencia CC BY-SA 2.0
Dibujo de letrinas comunales en uso. Image © Carole Raddato [Flickr] Bajo licencia CC BY-SA 2.0
Durante la Edad Media, el diseño de los baños siguió estando basado en la clase social. Los castillos estaban equipados con espacios especiales que poseían agujeros en el suelo. Eran similares a armarios insertados en el grosor de las paredes exteriores, que arrojaban residuos humanos en los pozos que se encontraban en las plantas bajas.
Aunque carecían de la sofisticada infraestructura de saneamiento urbano que caracterizó a la época romana, la historiadora Carole Rawcliffe describe cómo las ciudades medievales se comprometieron a financiar y mantener los retretes públicos, denominados "pissyngholes" y “privies”. Muchas eran grandes instalaciones donde personas de ambos sexos defecaban a través de agujeros insertados en puentes que depositaban residuos humanos en los ríos de abajo. La Longhouse de Whittington, ubicada en Greenwich Street, Londres, tenía capacidad para 84 personas. Sin embargo, en su mayor parte, los desechos humanos se arrojaban directamente a las sucias calles de la ciudad, una práctica que continuaría hasta la introducción de los sistemas de alcantarillado en el siglo XIX.



Antiguas letrinas romanas . Image © Fubar Obfusco [Wikimedia] Bajo dominio público
Antiguas letrinas romanas . Image © Fubar Obfusco [Wikimedia] Bajo dominio público

Ilustración

Las actitudes sobre la eliminación cambiaron drásticamente durante la Ilustración: la aparición de la noción de individuo autónomo puso en primer plano la modestia personal, especialmente entre los sexos. Antes de que fuera mal visto, era común para la gente de todas las clases sociales, orinar y defecar en interiores, en chimeneas y rincones ocultos, así como en exteriores, en calles y callejones, a la vista de los demás. Sin embargo, ahora estas prácticas se consideraban objetables, si no francamente repugnantes. Por ejemplo, un manual de leyes sociales dictaba que ya no era apropiado entablar una conversación con gente que estaba en cuclillas en la calle. [3] Por primera vez, las partes del cuerpo y los desechos humanos se consideraban elementos vergonzosos que debían ocultarse a la vista.
La moda femenina del siglo XVIII se diseñó teniendo en cuenta la modestia: las mujeres aristócratas podían ocultar discretamente un "bourdaloues", un receptáculo en forma de barco de porcelana bajo sus voluminosas faldas.



Cuadro "La Toilette intime (Une Femme qui pisse)" 1760. Image © François Boucher [Wikimedia] Bajo dominio público
Cuadro "La Toilette intime (Une Femme qui pisse)" 1760. Image © François Boucher [Wikimedia] Bajo dominio público

Siglo XIX

La incorporación de inodoros con descarga en las viviendas ejemplifica cómo la aceptación de las innovaciones tecnológicas puede estar ligada a un cambio de actitudes sociales. Aunque Sir John Harrington instaló el primer inodoro con descarga de agua en su casa de Bath en 1596, no se hizo popular hasta la Gran Exposición de 1851, donde se exhibió un modelo diseñado por Thomas Crapper para ser producido en masa. Algunos atribuyen su tardía adopción a la falta de acceso al agua corriente y a las convenciones sociales del momento.





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Anuncio de baño de Thomas Crapper, 1880s. Image © Thomas Crapper, co [Wikimedia] bajo dominio público
Anuncio de baño de Thomas Crapper, 1880s. Image © Thomas Crapper, co [Wikimedia] bajo dominio público
Sin embargo, la confluencia de los valores cambiantes y los avances en la ciencia médica impulsaron los desarrollos tecnológicos: Los victorianos llegaron a valorar la higiene personal y la modestia y el descubrimiento de que el agua, y no el aire viciado, transmitía enfermedades, llevó a dar prioridad a la fontanería por sobre la ventilación. Sin embargo, se necesitó una crisis sanitaria, la Gran Peste de 1858, para desencadenar la construcción del extenso sistema de alcantarillado urbano de Londres. El agua corriente, junto con la llegada de los sanitarios producidos en masa, allanó el camino para que los inodoros domésticos se convirtieran en una necesidad asequible para las clases altas y medias. Por primera vez, dos actividades previamente segregadas -lavado y eliminación-, se unieron en una habitación cerrada, el baño privado que hoy tan incorporado tenemos a nuestras vidas.



"The silent highwayman": La muerte navega el Támesis cobrando las vidas de quienes no han pagado para que se limpie el río durante la Gran Peste. Image © Punch Magazine [Wikimedia] Bajo dominio público
"The silent highwayman": La muerte navega el Támesis cobrando las vidas de quienes no han pagado para que se limpie el río durante la Gran Peste. Image © Punch Magazine [Wikimedia] Bajo dominio público
Las instalaciones de fontanería fabricadas a precios asequibles y atendidas por sistemas de saneamiento público no sólo dieron lugar al nacimiento del baño doméstico, sino que también hicieron posible otro desarrollo significativo, la aparición de los primeros baños segregados por sexos. Como describe el profesor y erudito en leyes Terry Kogan, el diseño de los baños en los Estados Unidos se formó mediante una ideología de "esferas separadas" que confinaban a las mujeres, consideradas el "sexo débil", al hogar mientras que los hombres, física e intelectualmente más fuertes, eran libres de ocupar el espacio público. Los hombres y las mujeres utilizaban los “privies”, recintos de madera independientes que normalmente se encontraban en los patios traseros de las casas. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, las mujeres comenzaron a abandonar progresivamente los hogares para participar en actividades culturales y comerciales metropolitanas, así como para trabajar. Esta circunstancia se percibía como un peligro para ellas por lo que, en respuesta, los arquitectos introdujeron espacios exclusivos para mujeres en bibliotecas, hoteles, grandes almacenes y fábricas, concibiéndolos como refugios seguros que protegían a las “mujeres vulnerables” de las presiones masculinas.





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El sistema de alcantarillado de Londres en construcción (1860) Unknown author. Image © Ineuw [Wikimedia] Bajo dominio público
El sistema de alcantarillado de Londres en construcción (1860) Unknown author. Image © Ineuw [Wikimedia] Bajo dominio público

Parte 3: El baño moderno

Abyección

A finales del siglo XIX, dos actividades -lavado y eliminación- se consolidaron en una habitación cerrada configurada en dos tipos de baños estándar que han llegado hasta nuestros días: el baño doméstico privado y el baño público segregado por sexo. A lo largo del siglo XX, sus diseños se refinaron a medida que los arquitectos modernos y los diseñadores respondían a las nuevas ansiedades culturales sobre el cuerpo "abyecto".





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Interior del cuarto de baño por J.L. Mott Iron Works. (1888). Image © Scan by NYPL [Wikimedia] Bajo dominio público
Interior del cuarto de baño por J.L. Mott Iron Works. (1888). Image © Scan by NYPL [Wikimedia] Bajo dominio público
La filósofa feminista Julia Kristeva empleó el término abyección para describir la incomodidad inducida cuando entramos en contacto con los desechos humanos, no sólo la orina y las heces, sino también otras sustancias corporales descargadas en los baños, como el sudor, la saliva, la mucosidad, el vómito y la sangre. Numerosos pensadores, incluyendo a Sigmund Freud, Luce Irigaray, John Paul Sartre, Mary Douglas y Elizabeth Grosz han proporcionado una variedad de explicaciones para los sentimientos de ansiedad provocados por la abyección. Los subproductos humanos son amenazadores porque, a diferencia de los materiales sólidos que son estables y fáciles de controlar, los fluidos corporales son sustancias intrínsecamente inestables que resisten la contención.
Aunque varían en textura y apariencia, las sustancias abyectas comparten una característica común: se consideran inmundas. Pero como Mary Douglas argumenta, no hay nada inherentemente sucio en la suciedad. La suciedad es una construcción cultural, "materia fuera de lugar", que "ofende el orden".[4] Por esta razón, los elementos viscosos se consideran especialmente repelentes porque existen en un estado límite e indeterminado entre sólido y líquido que desafía nuestro sentido de orden y control. Y lo que es peor, a veces son descargados por cuerpos que han perdido el control físico debido a la enfermedad, la vejez, la discapacidad o la muerte.





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Baño moderno (Ilustración de catalogo 1912). Image © Internet Archive Book Images [Flickr] bajo dominio público
Baño moderno (Ilustración de catalogo 1912). Image © Internet Archive Book Images [Flickr] bajo dominio público
Peor aún, estos incontenibles fluidos viscosos no sólo violan nuestro impulso de orden, sino que subrayan la porosidad y vulnerabilidad del cuerpo. Tendemos a consolarnos concibiendo la piel humana como una membrana impermeable que funciona como las fachadas de los edificios; una superficie continua que encierra el cuerpo, el receptáculo de la mente, y que nos diferencia claramente del mundo exterior. Pero las sustancias corporales cruzan el límite de la piel, fluyendo de dentro a fuera. Sustancias viscosas como el sudor, el pus y la sangre, se filtran y rezuman por los poros y las llagas mientras que la orina, la saliva, las heces, el vómito y el fluido menstrual son expulsados por nuestros orificios -nariz, oídos, boca, genitales y ano- minando nuestra ilusión de corporalidad cerrada. Según Grosz, "Atacan la aspiración del sujeto a la autonomía y al yo".[5] Al transgredir los bordes de la piel, las secreciones contradicen la ficción tranquilizadora de que somos seres autónomos en pleno control de la vida, recordatorios inquietantes de que somos vulnerables, seres materiales mortales, hechos de carne y hueso.
Esta abyección se ha utilizado para perpetuar las brechas de género, el racismo y la homofobia. Los fluidos abyectos están implícitamente asociados con la feminidad, la maternidad, el embarazo y la menstruación, reforzando la idea de que las mujeres, al igual que los fluidos corporales que expulsan, son sucios y potencialmente contaminantes. Paradójicamente, hasta el siglo XX, a los hombres, a diferencia de las mujeres, se les permitía orinar en las calles y el semen, una sustancia que posee todas las características de lo abyecto, se celebra en las charlas de vestuario y en la pornografía. En otra línea, los racistas consideran que la piel no blanca es sucia. Los supremacistas blancos estadounidenses justificaron las leyes de Jim Crow que ordenaban la segregación de los espacios públicos, incluidos los baños "de color", argumentando que los afroamericanos exponían a los blancos a enfermedades contagiosas como la sífilis y que amenazaban con contaminar la pureza de la raza blanca mediante el mestizaje [6]. El erotismo no hetero-normativo fue catalogado de la misma manera como una amenaza para muchos hombres heterosexuales. Este profundo temor se materializó durante la crisis del SIDA, cuando los hombres homosexuales fueron retratados como portadores de enfermedades que amenazaban con exponer a los heterosexuales a fluidos corporales infecciosos en los baños públicos.





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Bebederos de uso diferenciado en el sur de EEUU. Image © Tullio Saba [Flickr] bajo dominio público
Bebederos de uso diferenciado en el sur de EEUU. Image © Tullio Saba [Flickr] bajo dominio público

Modernidad

Historiadores como Ian Miller han demostrado que los sentimientos de vergüenza desencadenados por las sustancias corporales se remontan a la antigüedad.[7] No es de extrañar que la reputación de los baños, y en particular de los baños públicos, se viera empañada. Fueron vistos como lugares donde la gente inevitablemente entra en contacto con sustancias abyectas descargadas de sus propios cuerpos y de los de los extraños. En respuesta, la arquitectura moderna vino al rescate. Arquitectos como Le Corbusier y Adolf Loos estudiaron el diseño de los baños para superar la amenaza de la abyección. En sus polémicas publicaciones, Le Corbusier y Adolf Loos celebraron lo que era en ese momento una nueva tecnología: la fontanería y los accesorios de plomería junto con superficies blancas y brillantes de piedra, porcelana o azulejos. Los baños conectados en red a los sistemas de saneamiento de la infraestructura urbana permitieron a los arquitectos literalmente eliminar las secreciones corporales que propagaban enfermedades y que plagaban las anteriores civilizaciones urbanas europeas.
Pero también, los arquitectos modernos unieron los sistemas de gestión de residuos con la estética. El diseño de Le Corbusier para el baño principal de la emblemática Villa Savoye ejemplifica cómo los arquitectos recurrieron a estas estrategias duales para superar la abyección a través del diseño.[8] Los baños modernos antisépticos permitieron a los usuarios repudiar su carne mortal y sus subproductos a través del ocultamiento. Los lavabos e inodoros producidos en masa fueron diseñados con desagües discretamente colocados para eliminar la evidencia visual y olfativa de los residuos. Le Corbusier publicó diagramas que comparaban los servicios mecánicos de un edificio -manipulación del aire y fontanería- con los sistemas respiratorio, circulatorio y excretorios humanos. Ambos sistemas, el no humano y el humano, están ocultos a la vista, escondidos en cavidades detrás de las pieles que visten a las personas y los edificios.
Para Le Corbusier, la exhibición y la ocultación se podían articular. En sus publicaciones, el arquitecto incluyó fotografías del innovador baño principal de la Villa Savoye, que trató no como un retrete cerrado convencional, sino como un recinto abierto revestido de azulejos antisépticos. Está dividido del dormitorio principal sólo por una plataforma elevada de azulejos que incorpora una bañera empotrada y una pared de azulejos cuyo contorno curvilíneo se asemeja a un chaise longue. Cuando se ve desde el dormitorio principal, este conjunto escultórico enmarca una vista de los accesorios que Le Corbusier trata como iconos. Las superficies de porcelana impermeables y fáciles de limpiar dan la tranquilizadora impresión visual de limpieza. Curiosamente, el inodoro ofensivo permaneció discretamente escondido en un armario aislado.





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Baño principal de la Villa Savoye (1929). Image © Adaptor - Plug [Flickr] bajo licencia CC BY-NC 2.0
Baño principal de la Villa Savoye (1929). Image © Adaptor - Plug [Flickr] bajo licencia CC BY-NC 2.0
La higiene se ve reforzada por el color. El blanco es un color asociado con la pureza religiosa y racial e históricamente asociado con tipos de edificios como iglesias, hospitales y laboratorios que promueven la salud y el bienestar. Según Barbara Penner, durante la época de Le Corbusier, el blanco tenía asociaciones medicinales explícitas: el lavado con cal blanca se aplicó a las paredes de los retretes, fosas sépticas y urinarios públicos a lo largo del siglo XIX como desinfectante para combatir el cólera y la fiebre tifoidea. En la Villa Saboya, no sólo el diseño del dormitorio principal sino también la entrada principal es un testimonio de la convicción de Le Corbusier y sus compañeros de que la arquitectura podía triunfar sobre la abyección a través del matrimonio de la tecnología y el diseño: el primer objeto que los visitantes encuentran cuando ponen un pie en el vestíbulo es un lavabo de porcelana blanca.

Siglo XX

A mediados del siglo XX, el baño higiénico fue concebido como territorio de las mujeres. Los baños reforzaron la división de género en materia de trabajo doméstico. Los fabricantes aprovecharon una oportunidad lucrativa para vender productos dirigidos a las consumidoras de clase media. En publicaciones como House and Garden, los anuncios presionaban a las mujeres para que compraran los últimos productos y accesorios de baño para demostrar que eran dignas amas de casa capaces de mantener los estándares de limpieza sin precedentes. Las campañas de marketing masivo unieron el consumo, la estética y la higiene. El ritual del baño del sábado por la noche una vez a la semana fue sustituido por la ducha o el baño diario promovido como un emblema de la higiene doméstica por los anuncios de baño.[9]





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Publicidad "The Pink Bathroom" (Revista American Home1947). Image © Pamla J. Eisenberg [Flickr] bajo licencia CC BY-SA 2.0
Publicidad "The Pink Bathroom" (Revista American Home1947). Image © Pamla J. Eisenberg [Flickr] bajo licencia CC BY-SA 2.0
En la posguerra, los medios de comunicación, incluidas las películas de Hollywood, promocionaron los baños no sólo por sus atributos higiénicos sino también como lugares de relajación, placer y seducción. Las seducciones en la bañera son un elemento básico en las películas de James Bond como Thunderball y Moonraker. Hoy en día, a medida que pasamos más y más tiempo con nuestros dispositivos digitales navegando por el espacio virtual, los baños se han vuelto más importantes que nunca en la imaginación americana: han sido remodelados como spas caseros, retiros donde podemos reconectarnos con nuestro ser.

La desaparición del baño público

El auge del baño privado coincide con el declive del baño público. Los primeros baños públicos inaugurados en el Palacio de Cristal fueron una sensación popular y copiados en ciudades de toda Europa y América. Sin embargo, los baños públicos, considerados antiguamente como una característica obligatoria de cualquier metrópoli civilizada europea o americana del siglo XIX, se volvieron escasos en el siglo XX. Ya no se consideraba un componente esencial del reino público como lo fue desde la antigüedad hasta el siglo XIX, para el siglo XX los baños se convirtieron en un mal necesario, una concesión a la necesidad biológica, un destino que estamos obligados a usar cuando no estamos en casa. De hecho, en América el "baño público" es un término equivocado: hoy en día, si se puede encontrar, son servicios de acceso limitado, disponibles sólo para los clientes a los que se les permite el acceso a los edificios privados en los que se encuentran: oficinas, restaurantes, teatros y centros comerciales. Los pocos baños verdaderamente públicos que quedan tienden a encontrarse en los centros de transporte y se consideran lugares a evitar: lugares sucios, llenos de enfermedades y peligrosos frecuentados sólo por marginados sociales.

Lecciones Históricas - Conclusiones

¿Qué lecciones se pueden derivar de esta historia cultural sobre el diseño de los baños? La variedad de iteraciones que han asumido los baños desafía el mito modernista imperante de que el baño es funcionalista por excelencia y su diseño se encuentra determinado por consideraciones técnicas, fisiológicas y psicológicas aparentemente objetivas y naturales. Los precedentes históricos demuestran que ya no es necesario aceptar el baño segregado por sexos como una inevitabilidad histórica: los ejemplos de baños termales y letrinas comunales romanas y medievales, junto con los baños privados de patio trasero americanos compartidos por las familias, disipan el mito imperante de que los baños segregados por sexos responden a una necesidad universal de privacidad entre los sexos. La historia demuestra que el baño segregado por sexo es un invento victoriano, basado en el supuesto problema de que las mujeres eran emocional y físicamente vulnerables y necesitaban refugiarse en espacios exclusivos para mujeres cuando se aventuraban fuera del hogar en el espacio público [11].
La historia se convierte en una fuerza liberadora que nos enseña que el futuro no tiene por qué ser como el pasado. Nos invita a renunciar a códigos y normas anticuados y a sustituirlos por alternativas de diseño nuevas e innovadoras que registren la naturaleza compleja, fluida e interseccional de la raza, la clase y el género de manera que se cumplan los objetivos de equidad, diversidad e inclusión social. El precedente análisis revela que algunas soluciones de diseño que a primera vista podrían parecer radicales -como la solución multiusuario que defiende Stalled!- simplemente reviven ideas del pasado. Y en el proceso de inventar futuros alternativos, podemos inspirarnos en algunos de los grandes ejemplos arquitectónicos de la historia. Desde Thomas Jefferson, la arquitectura cívica americana ha buscado abrazar la tradición clásica romana. ¿Por qué no podemos aprender de los Baños Romanos e invertir recursos del gobierno en proyectos que reconozcan los baños públicos como componentes clave de la infraestructura pública? En lugar de tratarlos como espacios de uso único a los que acudimos para realizar actividades que nos enseñan a avergonzarnos como lo hacemos ahora, ¿podríamos seguir los pasos de los romanos y reconcebir los baños como destinos sociales multiusos arquitectónicamente distintivos en los que se mezclan personas de diferentes clases, identidades y corporalidades?





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Un prototipo de aeropuerto que concibe el baño como un recinto semiabierto. Image © Stalled!
Un prototipo de aeropuerto que concibe el baño como un recinto semiabierto. Image © Stalled!

  • Este artículo fue escrito por Joel Sanders en el marco de las investigaciones de Stalled!. Puedes conocer más sobre sus iniciativas -conferencias, talleres, escritos, entrevistas, directrices de diseño y prototipos- a través del siguiente enlace.
  • Stalled! toma como punto de partida los debates sobre el acceso de las personas transgénero a los baños públicos para abordar una cuestión urgente de justicia social: la necesidad de crear baños públicos seguros, sostenibles e inclusivos para todos, independientemente de la edad, el género, la raza, la religión y las capacidades.

Notas

1. Penner, Barbara. Bathroom. London: Reaktion Books, 2013. p.182. Slavoj Zizek on “Toilets and Ideology,” www.youtube.com; The Plague of Fantasies (London: 2008) pp. 4-5. Quoted in Penner p.143. Blumenthal, Dara. Little Vast Rooms of Undoing: Exploring Identity and Embodiment Through Public Toilet Spaces. New York, London: Rowman & Littlefield, 2014.4. Douglas, Mary. Purity and Danger: An Analysis of Concepts of Pollution and Taboo. London: Routledge, 1966. p. 35.5. Grosz, Elizabeth. Volatile Bodies. Toward a Corporeal Feminism. St. Leonard’s: Allen and Unwin. 1994. p.193.6. Abel, Elizabeth. Bathroom Doors and Drinking Fountains: Jim Crow's Racial Symbolic.7. Miller, Ian Miller. “The Senses.” In The Anatomy of Disgust. Cambridge, Mass.: Harvard. University Press, 1997.8. Helen Molesworth. “Bathrooms and Kitchens: Cleaning House with Duchamp.” In Plumbing: Sounding Modern Architecture. Ed. Nadair Lahji & D.S. Friedman. New York: Princeton Architectural Press, 1997.9. Lupton, Ellen and Miller, J. Abbot Miller. The Bathroom, the Kitchen and the Aesthetics of Waste. New York: Princeton Architectural Press, 1992.10. Baldwin, Peter C. “Public Privacy: Restrooms in American Cities 1869–1932” Journal of Social History. Volume 48. No 2 (2014) p. 264-288.11. Kogan, Terry. 2007. “Sex-Separation in Public Restrooms: Law Architecture, and Gender.” Michigan Journal of Law.

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