Las primeras ciudades
Los densos agrupamientos de aldeas y pequeñas
ciudades, confinados en
principio a los márgenes de las corrientes de agua naturales, tuvieron
que recurrir cada vez más al regadío artificial para regar sus campos de
trigo y cebada. Hacia el 6.350 A.C. se levantaron templos monumentales
de ladrillo de adobe en el centro de importantes ciudades como Eridu y
Al Ubaid. Las primeras ciudades surgieron en la zona de Oriente Próximo
en torno a los 7000 años de antigüedad y asociadas a las primeras
culturas neolíticas. La cercanía de los ríos Éufrates y Tigris permitió
el cultivo de cereales y otras plantas que podían ser regadas por medio
de las obras de canalización que realizaron los habitantes de estas
primeras ciudades. Surgieron también los primeros edificios públicos que
caracterizan a la ciudad, los palacios y los templos. Unos y otros
funcionarán como grandes oficinas administrativas en las que se llevaba
el control de la producción de alimentos y del comercio. La necesidad de
administrar esta información llevó a la aparición de sencillas formas
de anotación, contabilidad y escritura.

